Aquellos caprichos de la memoria (II)
Hay quien tiene una memoria olfativa. Los olores les sirven de puente para el recuerdo. El olor a disolvente de las manos de alguien, o el de la cocina de casa de la abuela... Llevan directamente a pensar en tiempos pasados.
Yo opté por una memoria musical. No puedo pensar en un intervalo de tiempo sin su banda sonora. Cuando era niño y los que han crecido conmigo también lo eran, sonaban Michael Jackson, Europe, Sabrina...
Cuando mi precoz interés por la música empezó a abrirse paso, no paran de sonar en mi cabeza los Greatest hits de los Beach Boys, las mejores baladas de los Beatles o la primera década de la música de los Rolling. Una acampada en Sierra Espuña revelaba el creciente interés por Guns 'N' Roses. El viaje de 8º de EGB al pirineo leridano es Iron Maiden, y el vídeo de Enter Sandman (Metallica) en la tele.

Led Zeppelin es, sin posibilidad de cambio, el regreso a los 15 años, cuando mis amigos y yo no sabíamos nada de tratar con mujeres y recibíamos felices al viernes por la tarde para jugar al rol.
Algunas canciones se relacionan directamente con personas. Son como fotos. Con escucharlas, uno recuerda claramente aquella situación y aquella persona, dentro de esa situación. Algunos recuerdos son amables, porque hablan de amistades, amores y aires de fiesta, mientras suena Mike Oldfield, Mago de Oz (pese a ser tan cutres), bandas sonoras...
Otros son desagradables, hablan de fracasos, de tristezas y de cosas muy mal hechas, y entonces aparecen Extremoduro (pese a ser tan cutres), Los Planetas o Andrés Calamaro.
Y cada poco tiempo se añaden nuevas canciones y nuevos rostros. Si la imposibilidad de mantener una agenda es tan enorme, al menos me quedará la música.
Yo opté por una memoria musical. No puedo pensar en un intervalo de tiempo sin su banda sonora. Cuando era niño y los que han crecido conmigo también lo eran, sonaban Michael Jackson, Europe, Sabrina...
Cuando mi precoz interés por la música empezó a abrirse paso, no paran de sonar en mi cabeza los Greatest hits de los Beach Boys, las mejores baladas de los Beatles o la primera década de la música de los Rolling. Una acampada en Sierra Espuña revelaba el creciente interés por Guns 'N' Roses. El viaje de 8º de EGB al pirineo leridano es Iron Maiden, y el vídeo de Enter Sandman (Metallica) en la tele.

Led Zeppelin es, sin posibilidad de cambio, el regreso a los 15 años, cuando mis amigos y yo no sabíamos nada de tratar con mujeres y recibíamos felices al viernes por la tarde para jugar al rol.
Algunas canciones se relacionan directamente con personas. Son como fotos. Con escucharlas, uno recuerda claramente aquella situación y aquella persona, dentro de esa situación. Algunos recuerdos son amables, porque hablan de amistades, amores y aires de fiesta, mientras suena Mike Oldfield, Mago de Oz (pese a ser tan cutres), bandas sonoras...
Otros son desagradables, hablan de fracasos, de tristezas y de cosas muy mal hechas, y entonces aparecen Extremoduro (pese a ser tan cutres), Los Planetas o Andrés Calamaro.
Y cada poco tiempo se añaden nuevas canciones y nuevos rostros. Si la imposibilidad de mantener una agenda es tan enorme, al menos me quedará la música.


5 Comments:
Pues yo no opto por una sola memoria. me encanta recordar con cualquiera de mis cinco sentidos.
Y menos mal porque la memoria propiamente dicha cada día la tengo peor.
¿Extremoduro cutre? `-´¡Pues anda que tú! brrrrhhh.
Según un estudio reciente que he hecho al respecto Extremoduro no es cutre: Los cutres eran sus fans, y para demostrar esto sólo hay que mirar aquí a Pip, que es la menos cutre de sus fans. Y si aún así es asín, qué no será del resto.
Lo que pasa es que tenían su lado macarra y malote, que sí que era cutre, cuando no daba risa, pero también tienen cosas cojonudas. Yo en su tiempo los odiaba porque andaba muy ocupado con los Blind Guardian y demás, pero ahora, pasados los años, y depurados mis gustos por la erosión de tanta música en vena, pues oye, tienen su punto.
Pero yo no iba a decir nada de eso, sólo que yo no tengo memoria visual excepto por un par de canciones, o un par de docenas de canciones, que todo es ponerse a contar. Pero la música la desubico. Puedo escuchar una canción cuando salgo con una muchacha y asociarla a ella, y cuando la muchacha se va o cuando la digo chau la canción sigue siendo lo que era. O tal vez no, pero me sigue dando igual. Las canciones me gustan por cómo me suenan por dentro, no por lo que miro alrededor cuando las escucho.
Los olores, en cambio... Los perfumes me matan. Menos mal que con la alergia no huelo más que uno.
Very pretty design! Keep up the good work. Thanks.
»
Hi! Just want to say what a nice site. Bye, see you soon.
»
I find some information here.
Publicar un comentario en la entrada
<< Home