Razones de ser de una lágrima

Muchas personas más sabias que yo han explicado antes el por qué de las lágrimas. Éstas limpian y evitan la que el ojo se seque, entre otras cosas, supongo. Así que, como buen invento de la naturaleza, deben funcionar en base a unas normas seguidas a rajatabla. Sin embargo, a veces las lágrimas presentan un comportamiento caprichoso.
No suelo llorar. No es que me considere un hombretón (dicen que los hombretones no lloran). Es que no suelo hacerlo, y punto. Pero algo suele ocurrir cuando me echo a dormir. Me meto en la cama, apago la luz y cierro los ojos. Apenas transcurren un par de minutos cuando mis ojos empiezan a llorar por cuenta propia. Ya cuento con que esto tiene alguna explicación absolutamente racional. Pero soy un observador inútil y me gusta imaginar cosas. Quiero pensar que mis ojos son inteligentes a su manera y que a la hora de descansar, cuando estoy débil, lloran todo lo que yo no he llorado, a traición. Yo dejo correr esas lágrimas, no me sientan mal.
Pese a todo, por alguna extraña razón, he sido capaz de estar al borde del llanto por cosas minúsculas. Una de ellas se llama 'Father and daughter'. Es un corto de dibujos animados. Su creador es Michael Dudok de Wit.

Ví por primera vez este corto en la facultad, en una asignatura de animación. Cuenta la historia de un padre y una hija que se ven separados por algún motivo. Es sorprendente como algo tan corto y, solo con imágenes y música, es capaz de hacer saltar las lágrimas a un amplio grupo de personas. Y a mí me ha ocurrido con esta películita, no una, si no varias veces. No puedo describir, en el primer visionado del corto, la sensación de encender las luces y que todo el mundo tuviera los ojos enrojecidos pero no se atreviera a dejar escapar una lagrimita.
Recomiendo a todo el mundo ver 'Father and daughter', puesto que es una pequeña obra maestra.
Tal vez, después de todo, lo más pequeño es lo que más nos marca.


2 Comments:
ojalá esté en el emule, esta noche lo miraré, que ahora no puedor.
la curiosidad gatuna me invade, en serio.
Ponido a bajare.
A mi una película que me hace sentir esa necesidad de llanto es Mi Vecin Totoro, de Ghibli. No sé cuantas veces la he visto, pero la cantidad de visionados queda claro que no es vacuna suficiente para que cuando mei se pierde mis lacrimales se alteren. Nuna he llegado a llorar viéndola, pero sí que he sentido la necesidad.
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