Están recién hechos y son adictivos
Los frutos secos son adictivos. Todo el mundo lo sabe. No es posible abrir una bolsa de cacahuetes y no engullir un buen par de puñados. Para mí es un indescriptible placer el llenar mi mano de frutos secos (avellanas, cocktail chino...) y llevármelos a la boca de una tacada. No puedo explicarlo, es casi un sentimiento primitivo. Tal vez antes de descubrir que un hueso de elefante podía ser un arma homicida, los hombres del paleolítico consiguieron abrir una nuez y comerla. Y cuando lo hicieron... ¡un nuevo mundo se abrió para ellos!
En realidad, la ingesta de frutos secos solo puede ser de una manera: compulsiva.
Hace un par de semanas cogí una bolsa de algo parecido a 'cocktail chino' cuando me ví la siguiente advertencia en el envase: "RECIÉN HECHOS".
"Bueno", pensé, "¿Qué más da?". Sin duda unos frutos recién hechos son más que apetitosos. Lamentablemente esta señalización carece de sentido, por una razón muy concreta. Teniendo en cuenta el tiempo que transcurre desde que los frutos secos se tuestan hasta que salen de la fábrica y llegan a la estantería de la tienda, y desde que alguien los compra, los guarda en la despensa y se los come, decir que unos frutos secos están recién hechos ya no importa.
Lo estupendo sería coger una bolsa de cacahuetes recién 'salida del horno' y comérsela. Ahora sí, recién hechos. Qué buenos. Hay pocos inventos tan satisfactorios como los frutos secos.
Como recomendación final, es preciso aclarar que la moderación, incluso a la hora de comer cacahuetes es totalmente necesaria en este mundo para evitar dolores de estómago e hijos no deseados.
Buen domingo.
En realidad, la ingesta de frutos secos solo puede ser de una manera: compulsiva.
Hace un par de semanas cogí una bolsa de algo parecido a 'cocktail chino' cuando me ví la siguiente advertencia en el envase: "RECIÉN HECHOS".
"Bueno", pensé, "¿Qué más da?". Sin duda unos frutos recién hechos son más que apetitosos. Lamentablemente esta señalización carece de sentido, por una razón muy concreta. Teniendo en cuenta el tiempo que transcurre desde que los frutos secos se tuestan hasta que salen de la fábrica y llegan a la estantería de la tienda, y desde que alguien los compra, los guarda en la despensa y se los come, decir que unos frutos secos están recién hechos ya no importa.
Lo estupendo sería coger una bolsa de cacahuetes recién 'salida del horno' y comérsela. Ahora sí, recién hechos. Qué buenos. Hay pocos inventos tan satisfactorios como los frutos secos.
Como recomendación final, es preciso aclarar que la moderación, incluso a la hora de comer cacahuetes es totalmente necesaria en este mundo para evitar dolores de estómago e hijos no deseados.
Buen domingo.


9 Comments:
Pues a mi los frutos secos me encantan, cómo no. Lo que pasa es que excepto alguna excepción (como las castañas), el resto me gustan más sin hacer, al natural.
Me encanta sentir esa falta de sequedad propia a los frutos secos. Que es como seca y no seca simultaneamente. Esto es algo que al tostarlos se pierde por completo, ya que se quedan secos secados.
Además, nunca me ha gustado que las sazonen. Naturales están mejor. Aunque las avellanas sin los las tuestas un poco, puede hacerte pupita en la panxulina, así que con esas, mejor tostar.
Por cierto que los frutos secos, como pequeños tesoros que son, siempre intento comerlos de uno en uno. De hecho comer más de uno no potencia su sabor, sino que hace que las pequeñas texturas, el juego de crear betas con los dientes, se pierda. Esto siempre, excepto con las nueces y las pipas tiernas recien cogidas del girasol, cuando son de leche aún. Pero claro, estas no son frutos secos todavía.
ains.. los frutos secos..
y los cócteles tropicales esos con coco y piña disecados? ya sé que es una mezcla un poco más bastardilla, pero personalmente me gusta mucho. como el aperitivo japonés ese, jarl.
los cacahuetes en realidad son los que menos me gustan, porque parece que favorezcan más la compulsividad.. prefiero las almendras y las avellanas (crudas ambas), los anacardos y las nueces de macadamia (aunque huelen raro) mezcladas con pasas sultanas de esas sin pepitas... jaaarl...
hace TANTO tiempo que no como frutos secos...
Esta mañana me he comprado una bolsita de pistachos a modo de piscolabis mientras leía en el parque. a culpa es de este comentario tuyo. Espero que te sientas orgulloso!
La mitad no estaban muy buenos :-/ A pesar de ser pistachos y frutos secos :-/
Aún así me está entrando mono otra vez, creo que voy a por unos cuantos más...
Pues yo qué queréis que os diga, pero donde esté un buen chuletón que se quiten esos trocitos de madera que por alguna perversión genética se pueden comer sin sufrir (graves) intoxicaciones, a no ser que les tengas alergia, como una amiga mía, pobrecilla.
Yo los odio. O sea, cuando veo un tarro salto "¡hmm, almendras, qué ricas!" (no es que siempre diga "almendras", suele depender, aunque no siempre, del fruto seco en cuestión. Me limitaba a poner un ejemplo), pero a la media hora, y con quince kilos de material de relleno en el estómago, los odio. Y no es que me resulten adictivos, no, ¡es que los como sin darme cuenta! Sobre todo por las noches, en los bares, descubro toda esa anatomía dactilar y la verdad, me acojono, porque ¿qué pasaría si les da a los dedos por desplegarse en actitudes y hacia blancos a los que tengo más alta estima, como por ejemplo las partes blandas de esa tía de la barra?
Cuando no hay frutos secos no me pasa, mis manos saben donde estar: Una engarfiada en torno a la copa, la otra rascando con fruicción la recia y viril pelambrera que cubre mis pectorales de caracolillos, o mesándome la perilla, o ahuecando pantalones y calzoncillos. Pero con frutos secos de por medio, pierdo el control.
Pero eso no era lo que quería decir. Sólo que no me apasionan. Pero si a vosotros sí, pues tengo dos nueces, de las variedades peludas, grandes como puños. Y si queréis darles un par de lametones, estáis invitados :>
Maldito asqueroso.
Esa proposición tendría cierto éxito en según qué lugares, pero aquí no hacemos de eso.
Es sorprendente cómo David logra relacionar todo tema posible con el sexo. De hecho, creo que debería de ir a algún concurso televisivo a poner a prueba esta habilidad.
Por cierto que eso que dices de "¡hmm, almendras, qué ricas!", según me dijeron, en Sevilla a todos los frutos secos les llaman avellanas, o almendras, no estoy seguro ahora. El caso es que me contó mi amigo Paris que estando trabajando, un compañero de curro le dijo "me das avellanas?" y Paris le dijo que no, que no podía, que estaba comiendo almendras, que si quería almendras, podría dárselas, pero que avellanas no tenía.
Este episodio se repitió varias veces, con compañeros de trabajo, familiares de su novia, su propia novia... es decir, que no sólo confunden todos los frutos secos con uno sólo, sino que son todos unos pedigüeños.
Según leía, estaba yo pensando, no tenía que haber leido esto, no tenía que haberlo leido...hasta que david ha roto todo el romanticismo del momento con sus nueces de la baja califonia.
Gracias, ya se me ha pasado el jambre. :(
Soy un servicio público.
Por lo de quitar el hambre y por lo de ofrecer nueces, ¿eh?
También tengo dulces: Pepito relleno de crema ^_^
servicio púbico
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